Modelo de innovación extremeño: gato por libre




Un modelo de implantación TIC en las aulas que reduce su uso al tríptico 'pizarra - portátil - libro digital' limita las posibilidades para que se dé una verdadera innovación en las aulas. El reto es que docentes y alumnos creen contenidos educativos en un entorno colaborativo y eminentemente práctico, no que los asimilen pasivamente a través de una plataforma de contenidos (véase eScholarium), previamente enlatados por editoriales. 

De ahí que el reto esencial de la administración educativa extremeña pase por ofrecer una formación eficaz y anclada en la práctica real en las aulas, que permita este tránsito metodológico. eScholarium puede con facilidad favorecer la reproducción de un modelo de trabajo tradicional, basado en la mera asimilación de contenidos y la realización de tareas preestablecidas, en vez de fomentar la creación de contenidos y el trabajo práctico y colaborativo. 

No observo que la Consejería extremeña se haya comprometido con este viraje metodológico. Antes bien se limita a que los docentes adscritos al proyecto eScholarium asimilen pasivamente la plataforma y den uso a los contenidos ofrecidos por las editoriales. Si hubiesen apostado por este tránsito innovador, la formación se centraría en: 

- uso básico de la plataforma eScholarium (esto sí se está ofreciendo); 
- metodologías y herramientas de creación de contenidos digitales; 
- metodologías de aprendizaje basado proyectos (ABP), trabajo colaborativo y entornos personales de aprendizaje (PLE); 
- metodología de trabajo colaborativo entre docentes y centros; 
- fomento de redes de intercambio de experiencias y formación intercentro. 

La tendencia no es ésta. Al contrario, se intuye por los pasos dados y el diseño de este proyecto que la idea es pasar de lo analógico a lo digital sin favorecer el cambio metodológico en las prácticas de aula. Una pena; esta hubiese sido una excelente oportunidad para ir formando a generaciones de docentes anclados en el academicismo estéril y el uso pasivo de contenidos editoriales. 

En este sentido, quizá hubiese sido más jugoso fomentar los servicios de Google Apps for Education (GAFE) a través de Chromebooks o tabletas, cuyos precios son cada vez más bajos. Esto permitiría crear con facilidad contenidos en entornos colaborativos. Ya hay muchos centros educativos de la región que hacen uso de este modelo de aprendizaje, combinándolo con metodologías de ABP y trabajo colaborativo, pero lo hacen a título personal, no impulsados por un proyecto institucional.

eScholarium vincula en exceso la intervención educativa a entornos cerrados, de interactividad reducida y escasas posibilidades de trabajar colaborativamente. Favorece que el docente alejado o reacio a metodologías innovadoras, en vez de animarse a cambiar, mute del libro de texto al digital, de la pizarra clásica a la PDI y de tareas en papel al uso de ODIs. Todo ello bajo entornos de aprendizaje tradicionales, de mera asimilación de contenidos y tareas previamente encapsuladas.

Existe un deliberado doble rasero en la política educativa extremeña. Por un lado defienden en foros y medios la innovación, pero después diseñan proyectos que parecen más encaminados a lucrar a las editoriales que a impulsar cambios metodológicos a pie de aula, dejando como siempre el el verdadero cambio pedagógico en manos del voluntarismo del docente y dando alas a la adopción de prácticas docentes que simulan innovación pero solo ofrecen el mismo perro con un collar más luminoso. Gato por liebre.

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