Política TIC en Extremadura



Hoy me ha llegado un correo de un técnico informático en el que se detallan las decisiones que el Gobierno de Extremadura tiene pensado implementar el próximo curso en las aulas en materia de desarrollo de las Tics.

Al parecer, durante las recientes II Jornadas de Educación Tic, Juan Pablo Pulido Bermejo, actual Jefe de Servicio de Tecnologías de la Información y la Comunicación en el Gobierno de Extremadura, explicó en su ponencia la situación actual y el futuro de la integración de las Tics en nuestro sistema educativo, destacando estos asuntos:

1. Reconoce -no hacerlo sería faltar a la realidad cotidiana a pie de aula- los problemas y las carencias que tienen los centros respecto al acceso al ancho de banda. 500 Mb para 150 centros, es decir, en situación de reparto equilibrado y óptimo a cada centro solo le corresponde 3 Mb. Una cantidad exigua (ridícula sería lo correcto) para cubrir apenas las necesidades generales de media aula. Entre 2015 y 2020 se comprometen a ampliar el ancho de banda bajo estos criterios:

                100 Mb para centros de más de 450 alumnos
                50 Mb para centros de 201 a 450 alumnos
                30 Mb para centros de 100 a 201 alumnos
                10 Mb para centros de menos de 100 alumnos

2. También se comprometen a instalar más Pdis en los centros que las requieran.

3. También quiere proveer de unas 14.000 Cpus para sustituir los Inves e Ibm antiguos.

4. Con la llegada de eScholarium, se incluirán como mínimo 30 dispositvos conectados al servidor de aula (los técnicos informáticos saben que a partir de 15 ya no funciona el sistema). Para solucionar esto se van a cambiar todos los servidores de aula por unos nuevos y puede que el sistema Wifi que lo une.

5. Desde ya no se dará más soporte a los miniportátiles, es decir, no se van a comprar más después de las últimas partidas que se entreguen. Se implanta el sistema Byod (Bring Your Own Device). Cada alumno (el que pueda) deberá traer su portátil o tablet (la nueva dotación prevista) para conectarse en clase. Estos dispositivos deberán cumplir unas especificaciones mínimas. La política de financiación o becas de estos dispositivos está por ver, aunque se insinúa un pago mixto (una parte la pagan los padres y otra el GobEx). No se pillan los dedos; nos enteraremos por un Doe. Según parece, en Primaria se propondrá la compra de tablet Pc convertibles.

6. Aulalinex y ControlAula desaparecerán cuando se implante el sistema Byod. Se pasará a utilizar otras herramientas para el control de los dispositivos de los alumnos. Está por ver cómo se desarrollará ese control y cómo afectará eso a la dinámica de la clase. En principio, el soporte técnico de los dispositivos personales de los alumnos no será responsabilidad de los técnicos informáticos del centro. ¿Cómo se resolverán entonces los problemas diarios? Un misterio.

7. Se van montar una o dos aulas de informática (más si lo requiere el centro), con ordenadores de sobremesa de gama alta, que soporten ediciones de video, fotografia, Autocad, etcétera. Esto permitirá cubrir necesidades que los actuales dispositivos no ofrecen. Este recurso es una demanda que desde que existen Tics en Extremadura venimos demandando numerosos docentes.

8. Los centros podrán solicitar partidas de material informático en convocatorias oficiales. No sabemos las condiciones a las que estarán ligadas estas dotaciones. Si se ligarán a proyectos de innovación o qué tipo de seguimiento y evaluación requerirá una dotación extra. La preocupación es que a largo plazo existan diferencias entre centros, abriendo una brecha tecnológica en aquellos centros con alumnado en situación de exclusión social.


¿Problemas?

1. Los miniportátiles que hay actualmente en algunas aulas (los que funcionen) necesitan seguir usándose. Eso obligará a los centros a pensar quién debe comprar los nuevos dispositivos y quién utilizar los ya existentes. En el caso de comprar todos los alumnos nuevos portátiles (los miniportátiles apenas se venden ya en el mercado) o tablets, ¿qué se hace con los miniportátiles actuales?

2. ¿Qué hace el alumno que no tenga recursos para comprar su dispositivo o sus padres se nieguen a comprarlo? Es previsible que la dotación de tablets vaya aparejada a ofertas tipo pack de las editoriales, es decir, libros digitales + tablet de regalo. ¿A qué coste total? Esto nos debe llevar a pensar en las consecuencias sociales de este cambio, en la brecha social que puede generar.

3. Las características básicas de los dispositivos portátiles debieran ser homogéneas y previamente pactada en cada centro, a fin de que cada alumno no tenga un portátil o tablet diferente, de calidad o durabilidad variable. Además, está el problema de los virus. Al parecer, la Administración está trabajando en una forma fiable de proteger la red de virus con el sistema Byod, mediante una aplicación que el usuario debe tener instalada. Algunos técnicos informáticos creen que lo mejor es entregar a cada alumno una Live Linux preparada en USB y que cada dispositivo personal arranque esa Live para conectarse a la red del centro.

4. En algunos centros (el mío, por ejemplo), es inquietante pensar los posibles usos que puede hacer un alumno de la tablet. Un libro en papel puede deteriorarse, pero una tablet estropeada impide que el profesor pueda seguir trabajando con algunos alumnos.

5. El uso de dispositivos móviles requiere una formación previa del profesorado y una readaptación metodológica. Este proceso no será tan rápido como la evolución tecnológica de los gadgets. Vamos siempre por detrás, lo que exige un plan de formación serio y duradero, eficazmente evaluable y adaptado a la realidad de cada centro, equipo de trabajo o docente. 

Requerirá una formación específica:

- Dominar el manejo básico de estos dispositivos (tablets, Pdis), así como las plataformas digitales de contenidos (Scholarium y los paquetes de las editoriales) y los recursos digitales (apps) asociados a ellas.

- Aprender nuevas metodologías de aula, alejadas del tradicional formato libro de texto-explicación-examen.


Reflexión

Tengo la sensación, después de releer este proyecto educativo de la Consejería de Educación extremeña en materia Tic, que sigue estando excesivamente supeditado a la hoja de ruta del Servicio de Tecnologías de la Información y la Comunicación, y no bajo la dirección ejecutiva del Servicio de Innovación y Formación del Profesorado. Es decir, que la innovación educativa y los proyectos de formación siguen al pie de la letra los dictados del programa de dotación tecnológica y no criterios pedagógicos previos, planes globales de readaptación metodológica del profesorado, a los que una posterior dotación de medios materiales debiera supeditarse. Es un error, a mi juicio, subrayar la importancia de dispositivos y contenidos, sin dotar al sistema educativo de un plan sólido en materia de formación metodológica. Da la sensación de que es el Servicio de Tecnologías de la Información y la Comunicación, con el señor Juan Pablo Pulido a la cabeza, quien condiciona la adaptación didáctica de centros y docentes a la dotación de los dispositivos tecnológicos de moda, y no al revés. La política educativa extremeña parece convencida de que la compra de un coche convierte al usuario en avezado conductor

Políticamente, es decir, de cara a la galería mediática, la dotación de medios luce, dota al conjunto de un lustre aparente; como si teniendo de todo la calidad educativa estuviese asegurada. La actual administración educativa cae en los mismos errores que su predecesor: el culto al dispositivo, la adoración a la dotación tecnológica, sin reflexión pedagógica previa, sin criterios educativos que justifiquen el uso del dinero. Pongamos como ejemplo un gesto revelador: el Servicio de Tecnologías de la Información y la Comunicación aprovecha las diversas jornadas educativas celebradas en Extremadura para explayarse en su prometedor plan de dotación de medios tecnológicos, pero nada sabemos de un plan general de formación e innovación. Nada sabemos sobre los pasos que va a dar la administración para formar a los docentes en metodologías de aula innovadoras, ni cómo va a evaluar esos cambios didácticos, ni qué dirección quiere que tome la innovación pedagógica en Extremadura. Nada de eso sabemos. Solo conocemos la promesa de nuevos dispositivos, anchos de banda y demás intendencias. Y nada, por supuesto, del coste a largo plazo de todo este esfuerzo.

Aunque decir nada es injusto. Sí sabemos que arrecia la promesa de una plataforma nueva, eScholarium -que ya algunos centros están probando-, pensada como soporte de contenidos digitales, previamente comprados a la editorial elegida por cada departamento didáctico. eScholarium se puede decir que es el único gesto visible de movimiento pedagógico en Extremadura. No se puede llamar realmente innovación a eScholarium, ya que lo único que hace es sustituir el formato papel por el digital e insertarlo en una plataforma de reducida interactividad, que no obliga al docente reacio a cambios a motivar virajes metodológicos sustanciales, y mucho menos favorece la adopción de metodologías participativas ni el trabajo en equipos en entornos reales. Parece como si se esperase que eScholarium por sí solo proporcione la mutación metodológica del profesorado. De nuevo el soporte y el contenido aparecen como garantes de calidad educativa. Un error grave, que debe hacernos reflexionar a todos, administración y docentes.


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