Crónica de unas jornadas (y algo más)




No hace mucho asistí a la II Jornada Regional Conectado y Seguro. Estos encuentros son una excelente ocasión no solo para aprender unos de otros, sino también para compartir un rato de convivencia entre compañeros, debatiendo y recargando pilas con la ilusión que transmite cada uno con sus proyectos. Allí estaban Martín Núñez (@martinnunez), Pedro Márquez (@fisqui), Ana Cobos (@anacobosm), María Calvo (@MariaCalvoFer),  Silvia González (@silgoncha), Juan Ramón Clemente (@juanracb), Carmen Ruiz (@CarmenRuizRepul), Manuel García (@manueljgarciap) y muchos más con los que disfruté y de los que aprendí. A algunos de ellos por fin los tuve delante, en carne y hueso; es habitual en estos encuentros romper la barrera de lo virtual y tener el placer de vernos cara a cara y compartir un rato agradable entre colegas que acostumbramos viajar por el ciberespacio educativo. 

Esta vez no solo fui en calidad de asistente; Francisco López (@cogitere) me animó a participar con una breve pero intensa presentación que titulé Palabrejeando: Proyectos colaborativos en red. La idea era presentar un proyecto colaborativo que coordiné el curso pasado y que tuvo bastante acogida, pero mi intención fue más que otra cosa motivar ilusión y ganas por cambiar nuestras formas de dar clase, lo que llamé salir de la zona de confort




Terminé la jornada con más convicción si cabe de que el camino a seguir es profundizar en la creación de redes entre docentes y entre alumnos, redes de aprendizaje y enseñanza que descentralicen la escuela y la abran al barrio, a la ciudad, al mundo. Redes que permitan a los docentes aprender juntos, cambiar juntos, y que ese giro metodológico lo apliquen de forma colaborativa en sus aulas. Fue muy motivador ver las ganas e ilusión que existen en muchos docentes extremeños, toda una generación con voluntad de aprender y transmitirlo



Pero volvamos a la jornada. ¿De qué iba? Pues se trata de una segunda parte de la primera celebrada el curso pasado, que tenían como intención primordial presentar un proyecto de la Consejería de Educación encaminado a promover el conocimiento de las redes sociales, sus posibilidades y peligros, así como animar al profesorado a diseñar actividades de aula a través del proyecto No te calles. En esta segunda jornada se ha publicado una guía que se repartirá por los centros y se han presentado experiencias de aula cuyo telón de fondo sean las redes sociales.

Mi sensación es que cuando jornadas como éstas vienen organizadas desde arriba, pese a disponer de muchos medios, pierden su naturalidad, obviando que la necesidad parta del contexto de cada docente. Creo que es más útil contar con los docentes para diseñarlas, reunir experiencias, darles apoyo y seguimiento, que el objetivo sea más la continuidad de los proyectos dentro de los centros que la presentación vistosa de programas organizados por la Consejería para después ser mostrados de forma pasiva al resto de mortales. De hecho, si hay unas terceras jornadas sería ideal que fuesen eminentemente prácticas y basadas en experiencias de aula ponderables y sencillas, compartibles y con potencial para que crezcan de forma colaborativa. Si miran el programa de la jornada (aquí), verán que las ponencias principales son externas y teóricas, impartidas por expertos traídos de fuera, de ponencias atractivas, sí (las disfruté, ese no es el problema), pero dejando que las experiencias prácticas de los docentes sean un aperitivo auxiliar. 

Invito a los que organizan las jornadas que el próximo curso se centren en experiencias de aula y talleres prácticos sobre redes sociales. Esto permitiría que los asistentes se impliquen emocional y profesionalmente en ellas, que no solo sean oyentes, sino parte de las mismas, regresando a sus centros con ideas, sinergias, retos, incluso proyectos realizables. Esa es la dirección que demandan los docentes. Que no te vayas de las jornadas solo con unas charlas bajo el brazo, sino con energía, ilusión, ideas que compartir, proyectos que realizar con otros docentes.


Por otro lado, me gustaría hablar de la Guía para el buen uso de las TIC que han editado para que los centros la difundan entre la comunidad educativa. Quisiera poner un ejemplo para ilustrar mi posición al respecto. Durante los años 90, el enfoque pedagógico en la lucha contra las drogas era hablar directamente de ellas, de sus efectos nocivos, hasta que una década después, evaluando la efectividad de este enfoque, se dieron cuenta que no solo no reducía el consumo, sino que animaba al mismo. Fue entonces cuando se cambió el modelo de prevención, centrándolo en las habilidades sociales, lo que hoy se llama inteligencia emocional. 

Pues bien, esta guía y parte de las intervenciones durante la jornada subrayaban el enfoque punitivo y normativo, centrado en resaltar los riesgos del uso de las redes sociales, más que un enfoque emocional y conductual, con el objetivo de situar el problema dentro de los contextos reales en los que se inserta, facilitando el conocimiento de las herramientas TIC e incidiendo en los factores sociales y emocionales de su uso. La citada guía creo sinceramente que carga las tintas en exceso en ese primer enfoque, remarcando lo negativo y provocando más miedo que conocimiento y confianza entre la comunidad educativa. Me imagino dar así, a pelo, la guía a los padres. De primera, la mayoría no la leerá. Hay mucha letra y poco gráfico. Otros la ojearán y se encontrarán con que el 80% del contenido se centra en los riesgos. ¿Cuál será la reacción de los padres o los docentes? ¿Facilitará el conocimiento de las redes sociales? ¿Les dará herramientas de trabajo para abordar el asunto en la escuela? ¿Se animarán los docentes a trascender el modelo normativo-punitivo vigente en los centros para generar espacios de conocimiento y convivencia sana con las redes sociales? Me temo que no. Es más bien una guía en caso de peligro, un manual de socorro, pero no una guía educativa

Por esta razón unas jornadas como éstas necesitan del complemento del debate y la experiencia real en las aulas. Es necesario aprovechar encuentros como éstos para poner sobre la mesa, sin miedo y con creatividad, temas que afectan directamente al día a día de los centros en materia TIC, más concretamente en relación al uso de redes sociales y dispositivos móviles. Se echó en falta docentes hablando entre sí sobre sus prácticas diarias en esta materia y experiencias de aula que hagan uso de estas herramientas, descubriendo su potencial didáctico, su uso sano en contextos colaborativos y la reflexión entre iguales.

Hoy por hoy las emociones más comunes entre los docentes son el miedo y la desconfianza, basadas esencialmente en el desconocimiento y en la falta de uso educativo de estas herramientas. Es lógico que en los centros, ante esto, decidan antes tirar por la vía directa y despreocupada de la tolerancia cero y el no uso educativo de móviles y demás gadgets, que iniciar planes de integración de estas herramientas dentro de la convivencia sana y el debate plural entre alumnos y entre docentes. Por eso es de vital importancia centrar como docentes nuestros esfuerzos en conocer eficazmente las redes sociales y después aplicarlas en contextos controlados dentro de nuestras metodologías de aula. La jornada en Mérida careció de ese enfoque creativo y constructivo; entiéndase mi crítica, insisto, disfruté del día, pero es necesario madurar y hacer crecer estas jornadas, acercarlas a la realidad directa en las aulas y potenciar proyectos colaborativos posteriores entre docentes y/o centros. Hago una llamada de atención a Paco López para que vaya pensando en ello de cara al próximo curso

Por lo demás, en lo que a mí respecta, me encantó la ponencia de José Antonio Luengo (@jaluengolatorre) -divertida e inteligente- y, por supuesto, repetir experiencia con la que ya es nuestra amiga andaluza, Carmen Ruiz (@CarmenRuizRepul), que nos acercó sin tapujos lo que realmente piensan los alumnos sobre sexo, cómo usan las redes sociales y qué influencia tienen sobre sus estereotipos culturales. Fue un placer, y encima nos reímos; dos por uno. Además de esto, estos encuentros nos permiten ir haciendo amistades en el camino, creando lazos, ligando intereses y proyectos. Surgen ideas para desarrollar entre docentes, abrimos la mente a nuevas perspectivas. De pronto, alguien nos da una idea o nos sugiere trabajar juntos en un proyecto. Ampliamos la red de colaboraciones. Ese es el gran reto que hay que cultivar. Salir juntos de la zona de confort. Juntos podemos.

Un abrazo a los que estuvisteis en la jornada. Y a los que no, os animo a buscar espacios de convergencia, de diálogo, de creación colectiva de experiencias educativas. 

#saliendodelazonadeconfort

3 comentarios:

  1. Excelente crónica.
    Gran desvirtualización¡
    Y... con gran idea en la cabeza, ya te la contaré.
    Un abrazo

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  2. Muchas gracias Ramón. Como sabes, no pude asistir y con tu crónica y los whatsapp de otro amigo he he hecho un poco a la idea de lo que allí se habló.
    Me gusta tu propuesta de que si hay unas III Jornadas sean organizadas por gente a pie de aula o por lo menos se cuente con ellos.
    Seguiremos hablando. Por cierto... Ya tengo ganas de ver la guía y por lo que dices... qué penita que se gasten los dineros en algo que pueda asustar más a las familias ( y a los compas anti-redes)

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  3. Estupendo relato de la crónica del día! Yo también disfruté mucho el día, pero si es verdad que compartir experiencias de pie de aula es de lo mas enriquecedor. Seguro que algo sale!Gracias por compartir tus reflexiones con todos.

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